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La Coctelera

Lo q No Digo

Lo mejor, enemigo de lo bueno.

10 Junio 2009

Cambio de fecha

Había decidido ir, para ver, oir y callar. Había cogido aire y contado mucho, para contener todo lo q tengo q decir. para no decirle q no estoy a gusto con ella,  q creo q no lo está haciendo nada bien, q... ¡tantas cosas! Pero, me ha cogido del brazo y me ha dicho: "si no te importa, lo dejamos para otro día es q estoy mal, como mareada... y prefiero dejarlo para otro día". (Es la 2ª vez q me coge del brazo, y no, no me gusta. Me aprieta para reforzar sus palabras... No me gustó la primera vez, y no me ha gustado hoy)

Al principio pensaba q era personal, entre ella y yo; pero con el tiempo creo q no. He hablado con más gente, les he pedido su opinión, y somos muchas las q tenemos esta misma sensación. Así q, quizá ella me tenga por una más, no me preste mayor atención q a las demás y esto sea una mala racha suya... pensaré q es así. Pensaré q no es personal. Aunque la verdad es q siento q no nos gustamos, desde el primer día, cuando me aclaró. "si, sí...si ya les conozco..." Y yo le estaba poniendo cara por primera vez.

 

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18 Mayo 2009

Primavera q mata

Soy una enamorada de la primavera, pero si por algo no me gusta, es por lo q mata. Sobretodo a los mayores.

La peor noticia de mi vida me la dieron un 5 de mayo y a lo mejor por eso empecé a fijarme. No sé, quizá sea sólo cosa mía, pero es q todos mis mayores se han muerto en abril y mayo. Y aunque espero q ahora me toque una tregua larga (ya no me quedan muchos mayores), también en estos meses caen los públicos, y este mes ya van dos: Antonio Vega y ahora le ha tocado a Benedetti.

Hay un restaurante en la costa, cerca de Cádiz, con toda la obra de Benedetti por sus paredes. Creo q allí fue donde le descubrí de verdad. Seguramente no lo he leído todo, pero me quedo con Táctica y Estrategia, por lo q me gusta descubrir q ya alguien pensó como yo antes. No sé si a él le funcionó. La verdad es q a mí no, pero tengo q reconocer q siempre fue mi táctica.

 Táctica y Estrategia (M. Benedetti)

Mi táctica es
mirarte,
aprender como sos,
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no se cómo ni sé
con que pretexto,
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca,
y que no nos vendemos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es,
en cambio
más profunda y más simple;
mi estrategia es
que un día cualquiera,
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

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20 Abril 2009

Felicismo

 
Jovial. Albert, con su cabello teñido de azul, en el salón de su casa en Esparreguera. Jovial. Albert, con su cabello teñido de azul, en el salón de su casa en Esparreguera.
 
SUPERACIÓN | EL CORAJE DE ALBERT CASALS
La vuelta al mundo en silla de ruedas

Viaja solo, sin dinero. Ha dormido en barcos abandonados e islas desiertas, entre mil peripecias. Su perfil sería el de cualquier otro mochilero si no fuera porque es un crío y se traslada en silla de ruedas. Ahora, este chaval barcelonés detalla todas sus aventuras en un libro en el que desarrolla el felicismo, su alegre filosofía de vida. ¿Próximo destino? África.

Por Álvaro Colomer; Fotografías de Thomas Canet

Albert Casals (Barcelona, 1990) tenía 14 años cuando se plantó delante de sus padres y les dijo que quería ver mundo. «Demasiado joven», pensaron. Pero conocían bien al testarudo de su hijo. Cuando a ese chaval se le metía algo en la cabeza, no había forma de detenerlo. Además, el instinto aventurero le venía de pequeño, cuando se escabullía durante las excursiones para reaparecer, al cabo del tiempo, con algún desconocido o con la narración de la aventura vivida durante su escapada.

Aún así, hasta ese momento los padres de Albert, Àlex y Mont, habían controlado su afán explorador, pero ahora, alcanzados los 14 años, sabían que no podrían retenerlo durante mucho tiempo más en la localidad barcelonesa de Esparreguera, donde residen. De modo que, con el corazón en un puño y sabiendo que nadie entendería su opción, le dieron permiso para viajar. Pero antes de continuar, quizás habría que añadir un detalle a esta historia: a los 8 años, una leucemia dejó a Albert Casals en una silla de ruedas.

Entrenamiento. Este chico de melena teñida, ojos cautivadoramente azules y tatuaje de Ave Fénix en el brazo derecho emprendió viaje a los 14 años. En solitario y prácticamente sin dinero. «Antes le enseñamos algunas cosas básicas: montar una tienda de campaña, coger el tren, aprender a orientarse en la ciudad... Luego hicimos un viaje a Bruselas a modo de entrenamiento. Yo sólo hacía de acompañante: él tomaba las decisiones, compraba los billetes y se comunicaba con la gente», recuerda su padre.

Llegó el verano de 2006 y, tal como explica en su libro El mundo sobre ruedas, Albert Casals emprendió su primer viaje en solitario, ya que los padres de sus amigos se negaron a que éstos lo acompañaran por considerarlos -lógicamente- demasiado jóvenes. «Al principio lo pasamos mal, como en esa ocasión en la que nos llamó la policía de Bruselas y pensamos que le había pasado algo, pero luego vimos que se desenvolvía bien. Él nos va llamando y nos cuenta cómo va todo», explica su madre. Sus ruedas han pisado 25 países, algunos más que los referidos en el libro. Desde su génesis hasta su publicación, Albert ha tenido tiempo de recorrer durante seis meses América Latina, a donde partió con 20 euros en el bolsillo y de donde regresó con la misma cantidad, gracias a su capacidad para hacer amigos que le dan cobijo y a su habilidad para consiguir dinero haciendo piruetas con la silla en la calle o realizando labores para terceros.

Durante estos tres años, le ha pasado de todo: ha dormido en barcos abandonados e islas desiertas; ha tenido que reparar su silla de hierro con cinta adhesiva para seguir adelante; ha aprendido a colarse en los trenes, incluso teniendo que esquivar al revisor con un objeto tan aparatoso como su propio medio de transporte; se ha enfrentado a huracanes y ha viajado con contrabandistas; ha volcado un camión y ha ido de copiloto junto a un niño de 9 años ¡que conducía un tráiler de 10 toneladas!; en definitiva, ha visto un mundo al que ningún chico de su edad -y menos en silla de ruedas- tiene acceso.

Y así, rodando de un país a otro, y probablemente sin ser consciente del extraordinario sacrificio que hacían sus padres al dejar partir a un menor -sacrificio que algunos llamarían temeridad-, ha alcanzado dos conclusiones básicas que pueden leerse en su libro: «Habré conseguido lo que me propongo si, a lo largo de mi historia, os habéis preguntado al menos una vez por qué no hacéis las cosas que realmente queréis hacer: ¿Quién os lo impide, aparte de vosotros mismos? (...) No hay excusas. El ‘no puedo porque'... siempre es un pretexto». Y la otra enseñanza: «Después de que te hayan acogido 35 veces en casas diferentes, empiezas a sospechar que tal vez el mundo no sea un lugar lleno de asesinos en serie con ganas de abrirte en canal».

Evidentemente, Albert también ha tropezado con gente que ha tratado de impedir que continuara con su sueño de conocer mundo, como le ocurrió en un tren en Venecia, donde el revisor quiso prohibir el acceso a aquel menor de edad sin padres a la vista. O como le pasa en los aviones, cuando las azafatas se estremecen al ver llegar al chaval que no deja que nadie le coja en brazos para llevarlo hasta el asiento (la silla no pasa por el pasillo), sino que se tira al suelo, gatea como guerrero en trinchera, avanza hasta su asiento, trepa por el reposabrazos y se sienta de un brinco ante la mirada, siempre estupefacta, del pasaje.

Gran pericia. Albert Casals es casi un atleta. Con la silla de ruedas hace cabriolas sorprendentes y, aun siendo un chaval obviamente delgado, sus brazos lo encaraman a la cima más alta. Sube y baja de la silla con una pericia asombrosa, trepa a los árboles con una rapidez pasmosa, asciende y desciende escalones con un control absoluto de su medio de transporte. En definitiva, se ríe de la multitud de barreras arquitectónicas que ha encontrado a lo largo y ancho del mundo.

Da la impresión de que el mundo no está preparado para los minusválidos, pero ocurre que Albert Casals no ve diferencias entre quienes pueden o no manejar las piernas. La fuerza de voluntad y la agilidad de sus brazos son suficientes para visitar cualquier país, características que, además, han hecho que la Fundación Step by Step, dedicada a la rehabilitación de pacientes afectados por lesiones medulares, le haya nombrado embajador. «La silla te ayuda a viajar porque elimina el miedo. Cuando haces autostop, los conductores te recogen porque no te consideran peligroso», explica Canals sin siquiera sopesar que el miedo debería tenerlo él respecto a los conductores. «Y otra ventaja: la gente se me acerca porque tiene curiosidad por saber quién es ese chico de pelo azul que viaja por el mundo sin un duro y montado en una silla. Y así hago amigos nuevos que me ayudan», sentencia.

De todas estas experiencias, Albert ha extraído su propia filosofía vital, bautizada con el nombre de felicismo, según la cual nada ni nadie debe impedir que alcancemos el fin último de nuestra existencia: la felicidad. «Lo único que importa es ser feliz. Nada más que eso. Por tanto, todo lo demás sobra. El felicismo sólo te dice que enfoques tu vida en la búsqueda de la felicidad», razona. Es una escuela de pensamiento en principio bastante evidente, pero que no todo el mundo aplica en su vida cotidiana. A sus 18 años, Casals la lleva a rajatabla, como demuestra el hecho de que hace unos días pasara la tarde, con otros amigos, en un parque infantil. «Algunos dicen que eso es para niños, pero nos lo pasamos en grande. No importa lo que digan los demás».

Máximas. Gracias al felicismo, a sus agallas, a cierta dosis de ingenuidad normal en su edad y a la extrema permisibidad de sus padres, el chico ha recorrido medio mundo y se prepara para hacer lo propio con el otro medio. Porque, después de haber conocido Europa, Asia y América Latina, se prepara para afrontar su gran reto: África. Sus padres le miran resignados cuando se le llena la boca con este continente: «Seguro que todo sale bien. No os preocupéis», tranquiliza. Pero el problema no es que vaya en silla de ruedas. Eso no preocupa a su madre porque sabe que Albert se maneja mejor con ese vehículo que muchas personas con sus pies. El problema es que va solo a un destino que, al menos desde aquí, parece peligroso.

De todo lo que le suceda extraerá, probablemente, la segunda parte de su libro y quién sabe si algo más. Porque su afición a la fantasía ya le ha llevado a escribir alguna novela que no ha conseguido acabar. Tal vez tiene la edad perfecta para acumular experiencias y convertirlas en ficción. Quién sabe. «Ahora me estoy tomando un año sabático antes de ingresar en la universidad, y después supongo que me matricularé en alguna carrera divertida, como Antropología o Filosofía».

Así se divierte Albert Casals: leyendo a Terry Pratcher, jugando a Dragon Ball, discutiendo sobre agujeros negros con su padre y viajando según esa máxima que aprendió en la película Toy Story: «Lo que hacía hasta ahora no era viajar; era desplazarme con estilo».

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20 Abril 2009

Rollo Intrauterino

Mi hermana lo llama rollo intrauterino, yo no sé muy bien cómo llamarlo, pero es como aquello de los sueños, De vez en cuando me obsesiona una idea, y no soy capaz de quitármela de encima. Y lo peor es q al final suele haber un motivo,-o soy capaz de conseguir inventármelo, no sé

Desde la semana pasada no sé qué pasa, pero no consigo quitármele de la cabeza, cada 2x3 me viene su imagen y me acuerdo de algo y, no sé, tengo la sensación de q debería llamarle, pero creo q no viene a cuento. No quiero ser pesada.  Intento pensar q´ha podido pasar para q esto empiece a parecer una obsesión ahora, después de tanto tiempo. Supongo q me quedaré con las ganas de saberlo, o me enteraré cuando haya pasado mucho tiempo, y entonces me arrepentiré de no haber llamado, pero tampoco tengo una excusa... Espero q no sea importante, sino a lo mejor es otro de esos trenes q no cojo.

 

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16 Abril 2009

"Amores Ridículos"

Siempre me ha gustado Kundera, hace una novela fácil de leer, pero donde te cuenta sus complicados pensamientos mediante sus personajes. Pq sus pensamientos son algo más q pensamientos. Me enganchó con "La insoportable levedad del Ser" (me parece q solo el título es para darle una pensada) y ahora, con "Los amores ridículos", me vuelve a hacer pensar.

Lo cogí por el título. Tenía (y sigo teniendo) muchos otros en espera, pero le colé pq pensé q a lo mejor me daba alguna pista de lo ridículo del mío. Y me ha gustado. En realidad son historias de amores, distintas, no románticas, cortitas, algunas llevadas a extremos no muy creíbles, pero...

Algunas de sus "reflexiones" q cuela entre la historia. Quizá sacados de contexto, pero para darles una pensadita:

"... y dije q el sentido de la vida consistía en divertirse viviendo y que, si la vida era demasiado holgazana para q esto fuera posible, no había más remedio q darle un empujoncito."

"¿Acaso yo mismo seré capaz de despedirme con mayor facilidad de esos ademanes que para mí significan la juventud? ¿Y podré entonces hacer al menos otra cosa que imitarlos y tratar de encontrar para esta nada razonable actividad un sitio seguro en mi razonable vida? ¿Qué importa si todo es un juego vano? ¿Qué importa si lo sé? ¿Acaso dejaré de jugar sólo porque sea vano?

 "Claro que ser celoso no es una cualidad muy agradable, pero, si no se emplea en exceso (si va unida a la humildad), presenta, además de su natural incomodidad, cierto aspecto enternecedor"

"Sentía siempre vergüenza anticipada sólo de pensar que iba a darle vergüenza. Con frecuencia deseaba poder sentirse libre dentro de su cuerpo, despreocupada y sin angustias, como lo hacía la mayoría de las mujeres a su alrededor. Hasta había llegado a inventarse un sistema especial de convencimiento pedagógico:.. se decía q su cuerpo era casual e impersonal, q era prestado... Aquel dualismo del cuerpo y el alma le era ajeno"

"Dice Ud q con las mujeres soy como como la muerte. Pero es q ni siquiera a la muerte le gusta q le den órdenes".

"- Precisamente pq no había ningún motivo. Si hubiera algún motivo, podría encontrarse de antemano y mi actitud podría determinarse de antemano. Precisamente en esa falta de motivo consiste esa pequeña parcelita de libertad q nos es dada y q tenemos q tratar encarnizadamente de atrapar para q en este mundo de férreas leyes quede un poco de desorden humano."

 "-Si me corresponde a mí decidir si soy Don Juan o la muerte, debo inclinarme, aunque a disgusto por la opinión del jefe... Don Juan era un conquistador. Un conquistador con mayúsculas. El Gran Conquistador. Pero, por favor, ¿cómo puede uno pretender ser conquistador en un territorio en el que nadie se resiste, donde todo es posible y todo está permitido? La era de los donjuanes ha terminado. El descendiente actual de Don Juan ya no conquista, sólo colecciona."

"Pero ¿qué puede hacer si alguien se enamora de él? ¿Acaso se convierte automáticamente en responsable de sus actos? Se detuvo en este interrogante y le pareció q era la clave de todo el secreto de la existencia humana....¿Acaso puede reducirse a sí mismo exclusivamente a lo consciente y deliberado? Lo q hace inconscientemente tb forma parte de la esfera de su personalidad y ¿quién si no él iba a responder de ello?

"Y es q el encanto erótico se manifiesta más en la deformación q en la reguralidad, más en la exageración q en la proporcionalidad, más en lo original q en lo hecho en serie, por bonito q quede"

"Tal como suele suceder, cuando uno está contento, disfruta rechazando altanero las oportunidades q se le ofrecen, para reafirmarse en su placentera satisfacción"

"Pero cuando las obligaciones no son algo serio (producen risa), lo serio es quizás aquello q no es obligatorio"

"Pero así es como suele suceder en la vida: el hombre cree q desempeña su papel en determinada obra y no sabe q mientras tanto han cambiado el decorado en el escenario sin q lo note y sin darse cuenta se encuentra en medio de una representación completamente distinta"

"-Hermano, sé q eres un hombre recto y q estás orgulloso de eso. Pero plantéate una pregunta: ¿P q´hay q decir la verdad? ¿Q´es lo q nos ata a ella? ¿Y p q´creemos en realidad q la veracidad es una virtud? Imaginate q topas con un loco q dice q es un pesado y q todos somos pescados."

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8 Abril 2009

¡Qué Chulo!

Entrevista a Nathalie y Raimundo, propietarios de Kamchatka
La capacidad de jugar es un don que nunca deberíamos perder
 

Abrir la puerta de Kamchatka significa sumergirse en un mundo de ilusión. El color que inunda cada uno de los rincones de esta juguetería madrileña invita a dejar de lado la rutina y a volver a sentirnos niños de nuevo.

Nathalie, psicóloga, y Raimundo, músico, comenzaron a hacer realidad este proyecto, que crece a la vez que sus hijos, hace seis años. Su compromiso es ofrecer en su establecimiento juguetes que desarrollan la imaginación y la creatividad, juguetes de madera, duraderos y divertidos. Detrás de cada producto hay una conciencia no sexista y antibelicista.

Tal y como nos cuentan sus propietarios, Kamchatka es un código, es una metáfora, es "un lugar para resistir", un lugar en el que los sueños y las fantasías toman vida, cuerpo y se transforman. Es un lugar para encontrar, para descubrir, para jugar..., ¿nos acompañan a descubrirlo?

¿Cómo nace Kamchatka?

Kamchatka nace hace seis años. En aquella época estábamos esperando el nacimiento de nuestro primer hijo y queríamos compartir un espacio en el que ofrecer juguetes como los que nosotros querríamos para nuestros hijos.

Cuando el juguete está tan tecnificado pierde su cualidad de juguete al impedir u obstaculizar que el niño proyecte sus emociones y sentimientos, el pequeño es sólo un mero espectador. La preocupación es que si no tienes espacio para imaginar, ¿cuál es el valor lúdico de un juguete?

Por ejemplo, un cubo de madera para un niño de un año es un objeto para explorar para comenzar a apilar, pero para un niño de cinco años a lo mejor ese mismo cubo de madera es la pieza de un edificio o forma parte de otro componente de su juego. Con lo cual el mismo bloque de madera ha ido variando desde el año en el que el niño comenzó a jugar con él hasta los seis en función de sus capacidades, habilidades y necesidades. Esto es un verdadero juguete. El verdadero juguete es aquel que le permite al niño explorarlo y redimensionarlo para adaptarlo a su juego.

El juego que está muy "tecnologizado" aisla, es decir, el juego es para ese niño, no permite que interactúe con otros niños por lo que pierde su función de socialización. El juego ha ido individualizándose, ganamos destrezas tecnológicas en detrimento de las destrezas sociales.

¡Cuánta envidia (sana)! Y es q a veces tengo la sensación de q hay otros viviendo la q tendría q ser mi vida

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8 Abril 2009

Con 12 años, MAYORES

Hoy, con 12 años, los niños pasan al Instituto. Se hacen MAYORES, mucho antes de lo q me toco a mí (y es q no tengo otra cosa con la q comparar). Desde mi punto de vista es un error hacer a los niños TAN mayores, TAN pronto. A algunos de los chicos no les ha acabado de salir ni la barba, y no todas las chicas tienen la menstruación; lo q a mi entender quiere decir q biológicamnte todavía no son TAN mayores.

Me entero de q el otro día les han repartido preservativos en el Insti. Y a lo mejor es q estoy demasiado mayor, a lo mejor es q no soy loo suficientemente progre, a lo mejor... No sé, pero digo yo, ¿esto  no es esto una forma de decirles q ya es el momento de q se estrenen? , al q no lo use todavía ¿no le estaremos dando a entender q va por detrás, q tiene q espabilar? Y después están las formas: esto es por si hay un apretón ¿Cómo? Mi sensación es q de repente les tratamos como animales... Si te da un apretón, a lo mejor hay q aguantar un poquito ¿no?

En mi momento, el salto se daba a los 14 (los más avanzados), cuando pasabas a BUP, entonces era cuando empezabas a fumar, a tontear con los chicos, cuando se empezaba a oir si este o aquel se ha acostado con fulanita... Sin embargo ahora, mi sensación es q, a lo mejor por querer prevenir embarazos no deseados, por querer q estén informados, quizá estamos adelantando las cosas, quizá estamos dándoles a entender q lo q esperamos de ellos es q tengan su primera relación ya, con 12 años.

Es verdad q debemos informarles, es verdad q debemos poner los preservativos a su alcance, pero quizá no sea esta la manera. Creo q tampoco es necesario empujarles.

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12 Marzo 2009

Los Piratas desbancados

Pues sí, creo q Vetusta Morla han conseguido desbancar a Los Piratas en mi rankink particular de CDs en el coche. Y es q, no sé q´tienen, pero llevo 3 semanas escuchándolo y no me canso. En estos momentos mi preferida:

http://www.youtube.com/watch?v=Ry9W0xhNKj8

VALIENTE

Tras de mí una escena y diez mil frases que repetir,
ya ves, lo que es no es.
Yo no voy a contar lo mejor, a ocultar lo peor,
me pongo el mejor chaqué.

No digo lo que digo,
hago lo que no hago,
al revés, al revés, porque
ser valiente no es sólo cuestión de suerte.

A veces no soy yo,
busco un disfraz mejor,
bailando hasta el apagón.
¡Disculpad mi osadía!

Tú también tienes que ver
que nunca tengo mi papel.
Nube gris, riega todo el jardín,
todo el jardín, todas las flores que no probé.

No olvido los sueños,
vuelvo a lo que no acabó,
no perdí, no perdí, porque
ser valiente no es sólo cuestión de verte.

A veces no soy yo,
busco un disfraz mejor,
bailando hasta el apagón.
¡Disculpad mi osadía!

Pensad que ya no estoy,
que el eco no es mi voz,
mejor aplaude y vámonos.
¡Qué termine esta función!

Tras de mí una escena y diez mil frases que repetir,
ya ves, lo que es no es.

A veces no soy yo,
busco un disfraz mejor,
bailando hasta el apagón.
¡Disculpad mi osadía!

Pensad que ya no estoy,
que el eco no es mi voz,
mejor aplaude y vámonos.
¡Qué termine esta función!

Deme la voz, deme la voz, deme la voz,
apuntador, deme la voz, deme la voz,
apuntador, deme la voz, deme la voz,
deme la voz, deme la voz, la voz ...

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