Publicidad:
Terra
La Coctelera

Lo q No Digo

Lo mejor, enemigo de lo bueno.

14 Octubre 2008

La Conjura de los Botones (Almudena Grandes)

Cuando terminaron el café, a él le temblaba un poco la mano izquierda, pero ella no se dio cuenta, porque llevaba un rato intentando dominar sin resultado los temblores de su pierna derecha.

-Bueno, pues podemos... -él arrancó y se paró en seco.
-Sí, claro -aceptó ella de todas formas.
-¿Conoces algún bar que te...?
-No, por aquí no...
-También podríamos ir a mi casa.
-O a la mía.
-Eso, a la tuya.
-Sí.
-O no, en fin...

Menos mal que el camarero les trajo la cuenta y pudieron dejar de pelearse por el destino de su primera noche para empezar a discutir sobre quién iba a pagar la cena. Cuando por fin acordaron dividir entre dos, la cosa se puso seria. Ella, cuarenta y muchos años, llevaba demasiado tiempo sin llegar hasta ese punto con un hombre. La espantosamente vulgar fuga de su marido, que se largó con otra más joven en cuanto le ascendieron en el trabajo, la había pulverizado de tal manera que todos sus intentos habían fracasado antes de llegar a la cama. Pero lo peor no era eso, sino la cremallera de la falda que había estrenado para la ocasión, y que se le bajaba sola de vez en cuando. Ya sabía ella que tenía que haberse comprado una talla más grande, pero de pie y en ayunas le hacía tan buen tipo... Después del segundo plato, sin embargo, el botón empezó a clavarse en su cintura como un despiadado presagio de lo que vendría después, la celulitis, las estrías, la tripa hinchada, las caderas descolgadas, y ay Dios mío, ¿quién me habrá mandado a mí meterme en esto...?

-¿Vamos? -él la miró, sonrió.
-Pues... -que no, que no, que no y que no, pensó ella, pero aquel cardiólogo le gustaba tanto...-. Vamos.

Cuando se levantó, él no la vio estirarse la falda con el único objeto de subirse la cremallera, porque estaba demasiado ocupado en usar las solapas de su americana para taparse la barriga. Tampoco él, cincuenta y pocos, divorciado sin siquiera el consuelo de una tercera persona, porque su mujer, casi dos décadas más joven, se había limitado a decirle que no le aguantaba más y punto final, había acertado con la talla de la ropa nueva. Lo de la camisa lo había arreglado poniéndose una corbata que tapaba los agujeritos que se abrían entre los botones, pero lo del pantalón no había habido manera de solucionarlo. Y sin embargo, eso era lo de menos, porque él también llevaba demasiado tiempo sin llegar hasta ese punto con una mujer. Ella le gustaba mucho, le gustaba tanto que le daba miedo, porque los dos eran ya mayores, pero precisamente porque eran mayores, porque estaba desentrenado, pero precisamente porque estaba desentrenado, porque igual se echaba todo a perder, y precisamente era muy probable que él lo echara todo a perder, y ay Dios mío, ¿quién me habrá mandado a mí meterme en esto...?

-¡Huy! -ella se quedó parada en medio de la acera, con el gesto de quien se ve atrapado en una peligrosa emergencia-. Creo que en casa no tengo whisky.
-Yo tengo de todo -dijo él, y se palpó los condones que llevaba en el bolsillo, y sintió que se derretía de pánico.

"¿Será posible?", se dijo ella, cuando él abrió la puerta y la dejó entrar delante, "a mis años...". "¿Será posible?", se dijo él, cuando fue a poner las copas y tiró media bandeja de hielo en el suelo, "a mis años...". Ella le esperaba sentada en el sofá, con la falda sabiamente replegada sobre la cintura para disimular los efectos del desastre. Él se sentó a su lado y se aflojó la corbata, pero se acordó a tiempo de que no le convenía quitársela. Se bebieron las primeras copas muy deprisa, hablando del hospital donde se habían conocido, y a la altura del segundo whisky, ella ya se atrevió a hacer un chiste sobre las enfermeras que salen con los médicos. Entonces, él se inclinó sobre ella, ella se dio cuenta de que iba a besarla, corrigió el ángulo de su cabeza de tal forma que no atinaron y sus narices chocaron lamentablemente antes de que sus bocas se encontraran. "Tranquila", se dijo; "tranquilo", se dijo él, y los dos estuvieron tranquilos, besándose, durante unos minutos, no muchos, porque él enseguida empezó a pensar: "¿Y ahora qué hago yo?", y ella empezó a pensar enseguida: "¿Y qué hago yo ahora?".

Y mientras su angustia crecía, ella pensó que era una pena, porque hacía mucho tiempo que no se lo pasaba tan bien, y con la mano izquierda se desabrochó el botón de la falda, se bajó la cremallera y empezó a respirar. Y no se dio cuenta de que él, al mismo tiempo, y porque hacía tanto tiempo que no se lo pasaba tan bien que era una pena, se desabrochaba tres botones de la camisa y después, cambiando el brazo con el que la abrazaba, también el del pantalón, para empezar a respirar a su vez. Cuando los dos dejaron de sufrir, ella se separó de él para mirarle, y sonrió.

-Qué gusto, ¿no?
-Sí.

Y todo lo demás fue sobre ruedas.

servido por loqnodigo 14 comentarios compártelo

14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

elquequieras

elquequieras dijo

Tiene gracia la situación, la verdad es que pasas un mal rato, pero creo que todo tiene su momento, esa incertidumbre también te hace que te mantengas vivo, y luego lo recordarás con cariño y riendote de la situación. Además dicen que lo normal es que las primeras veces haya fallos, pero con la práctica ,el tiempo y las ganas todo se supera.Sin olvidar que sea con mucho amor .

25 Noviembre 2011 | 04:26 PM

elque quieras

elque quieras dijo

Hoy he comido mi primer kebah, de pollo muy rico, buscaba uno que había en Alegra, te imaginas que alegría??? pero NO, ya no existe.He conseguido un par de libros nuevos que leer,hay que tener la mente entretenida, no crees??

14 Enero 2012 | 11:22 PM

loqnodigo

loqnodigo dijo

Pues mira, yo estuve ayer buscando el mismo Kebap, en el mismo Alegra, y tampoco lo encontré. Tuvimos que conformarnos con un Dunkin, eso sí a los niños les gustó más.
Ponme al día de los libros. Yo ahora estoy con "La mecánica del corazón".

16 Enero 2012 | 11:46 PM

elquequieras

elquequieras dijo

La verdad es que estoy siguiendo tus pasos, ahora estoy con ..el sr.Zaturecky, y sra, Zaturecka te suena?, Me leí los dos de Albert Espinosa, y por las noches pero solo a ratos el Sexo es tuyo, porque la verdad y no es por nada no me aportan nada nuevo, me leí hace tiempo dos que los considero los pilares del tema, tengo otro esperando que me regalo una amiga.No me aburro..

17 Enero 2012 | 09:39 PM

elquequieras

elquequieras dijo

Es la tercera vez que lo escribo, no sé que le pasa hoy a internet, la verdad es que te estoy siguiendo los pasos, acabo de empezar el sr. Zaturecky y la sra Zaturecka te suenan?, me leí los dos de Albert Espinosa, y por las noches aunque poco El sexo es tuyo, porque la verdad no me aporta nada nuevo,y no es por nada en especial, me leí dos que considero los pilares del tema, ya acabé también el de nuestra amiga Pilar, y tengo uno nuevo que me regaló una amiga pero ese esperará un poco, como ves no me aburro, lo voy a mandar por tercera vez ,suerte.

17 Enero 2012 | 09:55 PM

loqnodigo

loqnodigo dijo

Bueno, pues ha habido suerte, ahora te leo por triplicado jajaja - Si te gusta Kundera, no dejes de leer `La insoportable levedad del Ser´ (yo tengo mejor recuerdo, aunque hace mucho que lo leí).
Anda, cuentame qué te parecen cuando los vayas terminando, cuáles son esos pilares del tema, y algunas de tus recomendaciones (ya me leí El ticket de tu vida).

19 Enero 2012 | 12:10 AM

elquequieras

elquequieras dijo

Ya me gustaría a mí tener más tiempo para leer, hay veces que sólo tengo el trayecto de ir y venir del trabajo,pero todo lo que voy leyendo me gusta, me entretiene, también es una forma de salir de la monotonía diaria, ojo que tampoco me quejo, siempre procuro disfrutar de mi pequeño tiempo libre. Respecto a los ¨pilares del tema¨ totalmente recomendables para quien quiera amar y ser amado, sinó ni se moleste.La autora Regine Dumay, y los titulos que son dos, ¨Como hacer bien el amor a un hombre¨ y ¨Como hacer bien el amor a una mujer¨ .Toma castaña...

22 Enero 2012 | 11:56 AM

loqnodigo

loqnodigo dijo

Tomo nota, y los pondré a la espera, ¡cómo de momento no hay prisa!jajaja

22 Enero 2012 | 11:43 PM

elquequieras

elquequieras dijo

Estoy intentando mandar algo por este escrito pero no me deja, hoy he tenido un dia diferente, no me ha pasado nunca pero me ha regañado un jefazo,por hablar con una de mis compañeras, de las que llevas mucho tiempo con ellas y no habías profundizado en conversaciones, ultimamente me pasa que estoy conociendo a mas y mejor gente, no te ha pasado nunca? Mi jefazo es del semblante del tuyo pero con pelo y todo blanco y una sonrisa de yena que te clava un puñal por la espalda , claro eso me pasa por ponerme tacones y se me vea por encima de los muebles jajaja

24 Enero 2012 | 04:29 PM

elquequieras

elquequieras dijo

Como me gusta la tercera parte de ´´El falso autoestop¨ me ha removido por dentro, increible, de todas formas nos solemos complicar la vida a veces no es tan complicada, pero merece la pena vivirla y complicarsela, siempre se descubre facetas de uno mismo que a veces ni conocemos, como ya me gustaría a mí conocer que es eso tan malo que te sucede, aunque me imagino si no han podido personas que son mas ´¨fuertes que yo¨ no creo que pueda por mucho que me empeñe.

28 Enero 2012 | 10:39 PM

loqnodigo

loqnodigo dijo

No hay nada tan malo...
Y para lograr conocer no hay que ser fuerte, hay que estar cerca.

31 Enero 2012 | 12:23 AM

Elquequieras

Elquequieras dijo

Dime como???

2 Febrero 2012 | 04:28 PM

loqnodigo

loqnodigo dijo

¿Cómo acercart?... Mmmm... Quizá solo con estar ahí, vaya, con que sepa/sienta que estás ahí.
Ya me gustaría que no te importara acercarte!!

3 Febrero 2012 | 12:31 AM

elquequieras

elquequieras dijo

Sabes de sobra que seguiré por aquí por allí, por todos lados.., un café, un kebab o un dunkin...

3 Febrero 2012 | 03:45 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Fotos

loqnodigo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera