¡Qué Chulo!

| Entrevista a Nathalie y Raimundo, propietarios de Kamchatka |
| La capacidad de jugar es un don que nunca deberíamos perder |
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Abrir la puerta de Kamchatka significa sumergirse en un mundo de ilusión. El color que inunda cada uno de los rincones de esta juguetería madrileña invita a dejar de lado la rutina y a volver a sentirnos niños de nuevo. Nathalie, psicóloga, y Raimundo, músico, comenzaron a hacer realidad este proyecto, que crece a la vez que sus hijos, hace seis años. Su compromiso es ofrecer en su establecimiento juguetes que desarrollan la imaginación y la creatividad, juguetes de madera, duraderos y divertidos. Detrás de cada producto hay una conciencia no sexista y antibelicista. Tal y como nos cuentan sus propietarios, Kamchatka es un código, es una metáfora, es "un lugar para resistir", un lugar en el que los sueños y las fantasías toman vida, cuerpo y se transforman. Es un lugar para encontrar, para descubrir, para jugar..., ¿nos acompañan a descubrirlo? ¿Cómo nace Kamchatka? Cuando el juguete está tan tecnificado pierde su cualidad de juguete al impedir u obstaculizar que el niño proyecte sus emociones y sentimientos, el pequeño es sólo un mero espectador. La preocupación es que si no tienes espacio para imaginar, ¿cuál es el valor lúdico de un juguete? Por ejemplo, un cubo de madera para un niño de un año es un objeto para explorar para comenzar a apilar, pero para un niño de cinco años a lo mejor ese mismo cubo de madera es la pieza de un edificio o forma parte de otro componente de su juego. Con lo cual el mismo bloque de madera ha ido variando desde el año en el que el niño comenzó a jugar con él hasta los seis en función de sus capacidades, habilidades y necesidades. Esto es un verdadero juguete. El verdadero juguete es aquel que le permite al niño explorarlo y redimensionarlo para adaptarlo a su juego. El juego que está muy "tecnologizado" aisla, es decir, el juego es para ese niño, no permite que interactúe con otros niños por lo que pierde su función de socialización. El juego ha ido individualizándose, ganamos destrezas tecnológicas en detrimento de las destrezas sociales. |
¡Cuánta envidia (sana)! Y es q a veces tengo la sensación de q hay otros viviendo la q tendría q ser mi vida
