Lo q arregla una llamada
La noche arregló el día. Había sido uno de esos días de no parar, y por la tarde a correr para conseguir que todo saliera. Al llegar a a recoger al peque era tarde, así q me propusieron q nos quedásemos a cenar. Los niños insistieron y al final accedí. Iban a sacar unas pizzas y algo de picar rapidito. La verdad es q estaba deseando llegar a casa y me resistí, pero al final me convencieron.
La primera llamada no fue para mi, pero implicó q tuvimos que esperar para cenar y se apuntaron 4 más a la mesa. Me encantan estas cenas de verano improvisadas -me gustan más las de verano pq no hay tanta prisa, aunq lo q realmente me gusta es q salga sin haberlo planeado- Y no tienes nada preparado, pero se prepara en 10 min, y hay para todos, y cuantos más, mejor. Los niños se revolucionaron ante la noticia, corrían de un lado al otro y saltaban sin parar.
La segunda sorpreso llegó en forma de abrazo. P apareció por el pasillo con los brazos abiertos y me regaló uno de sus abrazos. De esos largos. Me encantó: Fue suave, sin apretar, pero con mucho con cariño.... Me vino bien. Me gusta saber q está.
Al ratito una llamada totalmente inesperada, de las de vuelco de estómago ¡qué ilusión! Y 15 minutos más tarde una segunda llamada, q aunq esta era esperada supuso 10 min. más al teléfono. Así q se generó el cachondeo: yo no podía quitar la sonrisa de mi cara, y ellos se dieron cuenta, así q me convertí en diana. Pero no me importó.
Y cuando me marchaba, me iba para casa emocionada, muy contenta. En cuestión de 2h. no solo se había arreglado el desastre de día q había tenido, sino q me iba con la sensación de haber tenido uno de los mejores días de hacía tiempo.


fatal dijo
Guay!!! Me encantan esos días!
Besitos!
17 Julio 2009 | 05:00 PM