Hace un par de semanas que le escribí un correo, le mandaba un link con información que le podía interesar. Pero no me decidí. No lo mandé. Y es que parece que sólo yo tengo algo que decirle, y no quiero ser pesada. Él ya no llama, además no sé qué es de su vida, ya han pasado 2 años y a lo mejor, molesto. Así que lo dejé en el olvido.
El sábado me di cuenta de que se me había quedado en la carpeta "borrador" y lo releí. Revisé el enlace y funcionaba correctamente, le estuve dando unas cuantas vueltas, pero al final no lo envié. Pensé que no tenía mucho sentido. No tenía claro qué podría pensar, cómo lo vería, y no quiero q piense mal, así que lo dejé pasar.
Y es que cuando hago repaso mental de lo -poco- que hemos compartido, siempre acabo llegando a la conclusión de que tengo más pistas en contra que a favor. Seguramente ni se acuerde de mí, sin embargo, no entiendo por qué, cada tanto, me acuerdo de él y no consigo quitármelo de la cabeza. ¡Y ya hace tanto q no le veo (más de 2 años), q creo q debería haberle olvidado!... Pero no sé por qué cada tanto reaparece su recuerdo.
Esta mañana cuando ha sonado el despertador estaba soñando con él. Toda la mañana me ha perseguido su recuerdo, y a mediodía he decidido mandarle el correo que se mantenía como borrador... Al entrar he vuelto a comprobar el enlace y estaba roto, bloqueado, así que, como muchas otras veces, ha habido algo q ha decidido por mí... y como no tenía nada q enviar, lo he eliminado para volver a intentar dejarlo en el olvido... ¡A ver cuánto tiempo se queda!


Fernando Hortal Marín dijo
Entiendo que esa mañana es más dura de llevar, pero poco a poco las mañanas así se van espaciando, aún casi sin querer. Eso es que aunque se haya compartido poco, ha sido intenso, entiendo yo.
21 Abril 2010 | 06:07 PM