Reordenarme
Hasta que consiga reordenarme los días, lo paso mal. No sé cómo automotivarme. No sé a dónde ir, ni con quién. Y es que se ha terminado la rutina establecida que marca mis horarios, se ha terminado el cole y cuando no tengo obligaciones que me muevan de la oficina, sólo veo que debo quedarme. Pero la sensación es que se me escapa la vida, que el tiempo pasa sin que yo avance, sin que haga nada. Si además, no quedo con nadie, no tengo que hacer nada concreto, tengo la sensación de que mi vida no tiene mucho sentido.
Después lo pienso, recapacito y sé que no pienso más que tonterías, pero es lo que siento. Solo quiero llorar y estar sola. Y ni lo uno, ni lo otro. Tengo que estar sonriente, porque mi niño no tiene por qué sufrir este tipo de tonterías, y no puedo estar sola porque tengo que estar con él. Pero se me hace difícil. Muy difícil. Sé que es sólo hasta que me reorganice, hasta que consiga ocupar todos los momentos y los llene de esos dichosos "deberías" que me persiguen, pero que en realidad son los motivos que tengo para seguir.
Porque no sé cuál es realmente el motor de mi vida, el por qué y para qué hacer las cosas. A dónde quiero llegar, qué es lo que quiero hacer. Podría decir que el motor es mi hijo, pero ya no es como antes, ahora él ya es mucho más independiente, y aún así por él me levanto cada mañana.
Necesitamos motivación para casi todo, y cuando no la tienes, hay que tirar de la auto-motivación. Pero es que hay días que se agota. Hay momentos en que es un gran esfuerzo hasta el buscar un por qué seguir adelante si no es la inercia. Y vivir por inercia me parece tan triste... Seguro que mañana es otro día... Voy a tener que programar todas las cosas que "debería hacer y normalmente no hago por falta de tiempo". Me pondré un horario y espero no echar de menos esos ratos de quedar por quedar, hablar por hablar, solo ir y descansar y que no me cueste el ocio forzado.
